Elaboración vino blanco





E LABORACIÓN: Tras el despalillado, tiene lugar el prensado con una prensa neumática horizontal, provista de una membrana que se hincha y presiona suavemente las uvas contra las paredes de acero inoxidable, respetando pieles y pepitas. Los mostos obtenidos son ricos en materias sólidas en suspensión. Para separar estas materias se procede al desfangado que consiste en dejar el mosto estático en frío, durante 24 horas, para que los elementos sólidos caigan al fondo del depósito por su propio peso. Pasado este tiempo, los mostos limpios se trasiegan a otro depósito o a barricas nuevas de roble francés. Seguidamente arranca la fermentación alcohólica, proceso por el que las levaduras transforman los azúcares del mosto en alcohol. Esta fermentación se da por concluida cuando el vino contiene menos de 2 gramos de azúcar por litro.

Finalizada la fermentación, el vino se trasiega para eliminar las lías (o levaduras muertas). Tras este trasiego quedan las proteínas propias del vino que lo pueden volver inestable, por lo que se procede a la clarificación, mediante sustancias encargadas de arrastrarlas y depositarlas en el fondo del depósito. El siguiente paso antes del embotellado es la filtración, que le proporciona la estabilidad que necesita para su consumo.


Virginia Bosquet